Parte central de mi preferencia musical ha sido este disco de Pink Floyd. Esta noche, de regreso a casa lo escuché por enésima vez y, de manera sorpresiva, llegó tu recuerdo a mi mente y a mi corazón. No pensé que volvería a sentirme así, con el mar de recuerdos de las tardes gastadas escuchando música, tardes de perezosa adolescencia y eternas carcajadas que marcaron mi espíritu -ahora lo sé- para siempre.
Me dueles, no sé de qué manera, pero me dueles y hoy sé cuán marcada está mi alma por esa formación musical y sentimental que tuve a tu lado.
04 mayo 2010
03 abril 2010
25 febrero 2010
Poema
Kalina Alexandrova Kabadjova
Humedecer mis dedos en gotas de lluvia
Y pasarlos por tus sienes dormidas, despertándote.
Tomar con mis labios un poco de miel cristalina,
y con un beso colocarla en tu boca, saludándote.
Esperar a que abras tus ojos para hundir los míos
en su infinidad.
Sonreírte y...
saber así que empezó un nuevo día,
que aquí estoy,
y vivo.
Y pasarlos por tus sienes dormidas, despertándote.
Tomar con mis labios un poco de miel cristalina,
y con un beso colocarla en tu boca, saludándote.
Esperar a que abras tus ojos para hundir los míos
en su infinidad.
Sonreírte y...
saber así que empezó un nuevo día,
que aquí estoy,
y vivo.
21 febrero 2010
Del entendimiento y la perseverancia
Hay personas y cosas que nunca entenderé, por eso he decidido dejar de intentar comprender y entender, dejar de compartir lo poco que compartía. Dice Rosa Montero: perseverar pese a todo; creo, que a veces no tiene caso.
03 febrero 2010
05 enero 2010
19 noviembre 2009
Soneto 116
No quieras que admita que hay impedimentos en el amor; el amor no es amor cuando percibe un cambio y cambia o cuando tiende a separarse del que se separa
William Shakespeare
17 septiembre 2009
09 septiembre 2009
05 agosto 2009
22 julio 2009
06 julio 2009
GRIEGAS
Eduardo Galeano
De un dolor de cabeza, puede nacer una diosa. Atenea brotó de la dolida cabeza de su padre, Zeus, que se abrió para darle nacimiento. Ella fue parida sin madre.
Tiempo después, su voto resultó decisivo en el tribunal de los dioses, cuando el Olimpo tuvo que pronunciar una sentencia difícil.
Para vengar a su papá, Electra y su hermano Oresteres habían partido de un hachazo el pescuezo de su mamá.
Las Furias acusaban. Exigían que los asesinos fueran apedreados hasta la muerte, porque es sagrada la vida de una reina y quien mata a la madre no tiene perdón.
Apolo asumió la defensa. Sostuvo que los acusados eran hijos de madre indigna y que la maternidad no tenía la menor importancia. Una madre, afirmó Apolo, no es más que el surco inerte donde el hombre echa su semilla.
De los trece dioses del jurado, seis votaron por la condenación y seis por la absolución.
Atenea decidía el desempate. Ella votó contra la madre que no tuvo y dio vida eterna al poder macho en Atenas.
Tiempo después, su voto resultó decisivo en el tribunal de los dioses, cuando el Olimpo tuvo que pronunciar una sentencia difícil.
Para vengar a su papá, Electra y su hermano Oresteres habían partido de un hachazo el pescuezo de su mamá.
Las Furias acusaban. Exigían que los asesinos fueran apedreados hasta la muerte, porque es sagrada la vida de una reina y quien mata a la madre no tiene perdón.
Apolo asumió la defensa. Sostuvo que los acusados eran hijos de madre indigna y que la maternidad no tenía la menor importancia. Una madre, afirmó Apolo, no es más que el surco inerte donde el hombre echa su semilla.
De los trece dioses del jurado, seis votaron por la condenación y seis por la absolución.
Atenea decidía el desempate. Ella votó contra la madre que no tuvo y dio vida eterna al poder macho en Atenas.
29 mayo 2009
20 mayo 2009
MEXICANAS
Eduardo Galeano
Tlazoltéotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el panteón macho de los aztecas.
Ella era la madre madrísima que protegía a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.
Como Eva, como Pandora, Tlazoltéotl tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.
Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto devastador, nadie dudaba:
Es ella.
Ella era la madre madrísima que protegía a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.
Como Eva, como Pandora, Tlazoltéotl tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.
Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto devastador, nadie dudaba:
Es ella.
04 mayo 2009
EL DESEO
En la oscuridad, parado en el umbral la vio mientras caía al suelo aquello que la cubría, le encantó su color, pudo olerla y saborearla anticipadamente. No comprendía por qué era inalcanzable, por qué podía disfrutarla sólo a lo lejos; entonces se dio cuenta de que le escurrían unas pequeñas lágrimas.
Tenía ganas de gritar cuánto la deseaba, cuánto quería saborearla; le dio pena no poder hacerlo, estar en desventaja, en gran desventaja y no podía creerlo; era de otro y no de él.
De pronto, vio cómo ese hombre la hacía completamente suya, la devoraba, la disfrutaba, hasta terminar esa paleta de delicioso chocolate, que él, un simple perro, deseó infinitamente.
14 febrero 2009
02 diciembre 2008
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